Estás disfrutando Salta
Cien años de mirada: Dávila vuelve a encender los colores
A cien años de su nacimiento, Miguel Dávila vuelve a latir en una muestra que recorre su obra con fuerza y sensibilidad, invitando a redescubrir a un artista clave de la escena argentina.
ACTUALIDAD
5/6/20262 min read


Hay artistas que no envejecen, que siguen diciendo cosas urgentes aunque pasen las décadas. Miguel Dávila es de esos. Su obra tiene filo, tiene preguntas, tiene esa intensidad que no se queda quieta y que, cuando uno la tiene enfrente, obliga a mirar dos veces. Ahora, a cien años de su nacimiento, su universo vuelve a desplegarse con una potencia que conmueve.
La muestra propone un recorrido amplio, casi como entrar en los pensamientos de un creador que nunca dejó de buscar. Desde aquellos primeros trabajos marcados por la formación académica, donde ya asomaba una mano segura, hasta las etapas más libres y personales, donde el color y la forma se vuelven territorio de exploración. Hay algo vibrante en ese tránsito, una necesidad constante de romper moldes y dialogar con lo que pasaba alrededor.
La cita es el viernes 8 de mayo a las 20, en el Museo de Bellas Artes (Av. Belgrano 992). Posteriormente, quienes deseen visitar la muestra podrán hacerlo de martes a domingo de 10 a 20 horas.
Miguel Davila
Miguel E. Dávila fue un pintor y artista plástico argentino nacido en Chilecito, La Rioja, en 1926. Inició su formación en el Instituto Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Tucumán (1948–1952), donde se formó con maestros como Lino Enea Spilimbergo, Pompeyo Audivert y Lajos Szalay. En 1952 se radicó en Buenos Aires, donde comenzó su desarrollo profesional.
En 1958 fue convocado por la Municipalidad de La Rioja como primer director del Museo Municipal de Bellas Artes (hoy Museo Octavio de la Colina), cargo que ocupó hasta 1960. En 1961 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes para estudiar pintura en París, donde se vinculó con artistas como Rómulo Macció, Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega, integrándose al movimiento de la neofiguración.
De regreso en Buenos Aires en 1963, consolidó su carrera artística. En 1964 recibió el premio del Salón Municipal Manuel Belgrano e inició su labor docente, que desarrolló hasta 1995. Expuso en importantes galerías de Argentina y el exterior, y entre 1977 y 1982 alternó su residencia entre Madrid y Buenos Aires.
En 1981 obtuvo el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Pintura. Falleció en Buenos Aires el 14 de agosto de 2009, a los 83 años.
Hay artistas que no envejecen, que siguen diciendo cosas urgentes aunque pasen las décadas. Miguel Dávila es de esos. Su obra tiene filo, tiene preguntas, tiene esa intensidad que no se queda quieta y que, cuando uno la tiene enfrente, obliga a mirar dos veces. Ahora, a cien años de su nacimiento, su universo vuelve a desplegarse con una potencia que conmueve.
La muestra propone un recorrido amplio, casi como entrar en los pensamientos de un creador que nunca dejó de buscar. Desde aquellos primeros trabajos marcados por la formación académica, donde ya asomaba una mano segura, hasta las etapas más libres y personales, donde el color y la forma se vuelven territorio de exploración. Hay algo vibrante en ese tránsito, una necesidad constante de romper moldes y dialogar con lo que pasaba alrededor.
